Señor,
tus pensamientos...
sobrepasan mi corto entendimiento.
Cuando te escucho,
me maravilla conocerte
acercarme, poder verte...
Allí renuevas mi mente
y transformas mi corazón.
Inflenciada estoy por tu amor,
mi vida te pertenece,
mis pasos tú estableces.
Me guías y me enseñas.
Se apegó a mi boca tu verdad,
me has dado libertad.
Toma mi voz para hablar,
y mis pasos al caminar
te darán gloria por siempre.
Tu eres el dueño de mi mente
y de mi alma el amado.
Tu voluntad me ha agradado
y tu amor me ha cautivado.
Yanina
Di Natale
granejercito@Softhome.Net
|