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Mensaje:
Guardé tus palabras
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En
mi Corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.
Salmo 119:11 David sabía que el guardar la palabra de Dios, los dichos del Señor nos aleja de pecar. Pero, ¿Qué quería decir David con "he guardado tus dichos"? Esto significa que los había incorporado en la mente y el corazón. No es el solo acto de tener conocimiento de sus dichos, sus palabras, sino que, cuando dice "Guardado" quiere decir incorporado, metido bien dentro. Guardar según el diccionario de la lengua española significa: cuidar, custodiar algo. Otra definición dice: Tener cuidado de una cosa y vigilancia sobre ella. También significa cumplir, velar, asegurar, proteger, almacenar, atesorar, etc. ¿Custodiar tus dichos? ¿Vigilar tus dichos? ¡Sí! Su palabra debe estar grabada en nuestros corazones y en nuestra mente. Algo esta bien guardado cuando esta asegurado, custodiado, vigilado para que de ninguna manera se pierda o sea robado. Mientras la palabra de Dios es atesorada con profundidad en nuestra vida es menos costoso lograr mantenernos lejos de pecar. Su Verdad lo inunda todo y nos hace mantener la mirada firme hacia donde vamos. David entendía que el cumplir la palabra de Dios te hace andar en libertad "Y andaré en Libertad" (Salmos 119:45), la versión RV 1602 dice "Y andaré en anchura por que busqué tus mandamientos". Vemos que Jesús bien dice: "Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres". La palabra de Dios es la verdad que alumbra nuestros pasos e ilumina el camino a seguir (Salmo 119:105). Si el pecado nos hace esclavos, su palabra arraigada en nosotros nos aparta de él y nos conduce a andar en libertad. Por eso, consideremos en todo momento leer, meditar su palabra, procurar que esta forme parte en nosotros, que este enraizada en nuestra mente. Muchas veces vemos la insistencia de los pastores y siervos de Dios que nos dicen: estudien las escrituras, mediten en ella, léanla diariamente y no entendemos tanta insistencia o simplemente lo vemos "la obligación como cristianos", y luego no sabemos por que nos cuesta tanto llevar nuestra vida como verdaderos cristianos y siervos de Dios. Por que cuando nuestra mente esta cimentada en su palabra nuestra vida se llena de fe y confianza (recuerda que la fe viene por el oír su palabra). Pero que maravilloso que nuestra declaración pueda ser como la de David: "He guardado, atesorado, protegido y he tenido cuidado de que tu palabra, mi Dios, este en mi corazón y mi mente, para no pecar contra ti, para que lleno de la fe, que es alimentada por el oír y conocer tu palabra, pueda cada día transitar y andar por el camino en libertad." Si leemos todo el Salmo 119 podemos ver como en una manera reiterativa David da la importancia que merece a la palabra y los testimonios del Señor, y no solo eso, sino que, testifica como en su vida esto es de fundamental importancia. Cada declaración es profunda, meditemos en ellas... "Me he gozado en el camino de tus testimonios más que de toda riqueza" (v.14) "No me olvidaré de tus palabras" (v.16) "Por que tus testimonios he guardado" (v. 22) "Mas tu siervo meditaba en tus estatutos" (v 23) "Tus testimonios son mis delicias y mis consejeros" (v. 24) "Me he apegado a tus testimonios" (v. 31) "Que en tu palabra he confiado" (v. 42) "Me regocijaré en tus mandamientos, los cuales he amado" (v. 47) "Tu dicho me ha vivificado" (v. 50) "Mas ahora guardo tu palabra" (v. 67) "En tu palabra he esperado" (v. 74) "Espero en tu palabra" (v. 81) "Todo el día es ella mi meditación" (v. 97) "Tus testimonios son mi meditación" (v. 99) "De todo mal camino contuve mis pies para guardar tu palabra" (v. 101) "¡Cuán dulce son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca" (v. 103) "Lámpara es a mis pies tu palabra" (v. 105) "Por heredad he tomado tus testimonios para siempre" (v. 111) "Yo he amado tus testimonios" (v. 119) "Maravillosos son tus testimonios, por tanto, los ha guardado mi alma" (v. 129) "La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples" (v. 130) "Sumamente pura es tu palabra y la ama tu siervo" (v. 140) "Esperé en tu palabra" (v. 147) "La suma de tu palabra es verdad" (v. 160) "Me regocijo en tu palabra" (v. 162) "Mi alma ha guardado tus testimonios" (v. 167) Si estas no son las declaraciones que podemos hacer con libertad, entonces no perdamos más tiempo, démosle la prioridad debida a la palabra de Dios en nuestras vidas. Si por momentos sientes que las debilidades te superan, llénate de sus palabras. Si ves que tu hablar no es el de un cristiano que en todo reconoce la mano de Dios y es agradecido a él, si con tu boca te alabas mas a ti mismo que a Dios, o criticas más de lo que alientas, la salida es clara: Lee las escrituras, llénate de la palabra de Dios, atesórala en tu mente y guárdala en lo profundo de tu corazón. Recuerda que de la abundancia del corazón habla la boca. Si dejas que la palabra de Dios abunde en ti, tu boca será una fuente que de gloria a Dios y tus caminos serán iluminados. |
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Yanina
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