
| Alumbrados |
24
de Julio del 2002
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"Los que miraron a Él fueron alumbrados, y sus rostros no fueron avergonzados". Salmo 34:5 Cuan ilustrativo es este versículo acerca de la forma en la cual Dios obra en nuestras vidas. Cuando elevamos nuestra vista hacia el sol, evidentemente nuestro rostro se ilumina y recibe el calor proveniente de esa fuente de luz. Dios es una fuente de vida, de luz y calor a nuestra alma. Y todas las respuestas se hallan en él. De esta manera cuando lo contemplamos a él, através de la oración, de la meditación bíblica y de la adoración; elevamos nuestros rostros hacia la luz que trae claridad a nuestra mente y paz al corazón. De esta misma forma, el que ha elevado su rostro a contemplar su presencia ha de encontrar allí la guía, la dirección de Dios, y también la fuerza para dejar a un lado el afán y la ansiedad que produce el caminar diario. Por lo tanto, aún sin entender a veces a que nos conducen ciertas situaciones podemos mirar hacia él y entregarnos a su voluntad, sabiendo con certeza en el corazón que no seremos avergonzados, sino que, a razón de un corazón entregado a él nuestra vida será para gloria y para alabanza de su nombre. amen. Yanina Di Natale granejercito@Softhome.Net |
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