Sal al encuentro de tú Dios ...
2 de noviembre del 2001


Sal al encuentro de tú Dios.

Podemos ver a Elías un Varón Profeta de Dios, el mismo que había desafiado a los profetas de Baal (dios falso) quien pidió fuego del cielo y descendió. Ese mismo hombre de fe, en una ocasión se amedrenta frente a las amenazas de una mujer: Jezabel (lo encuentras en 1° de Reyes 19). Se fue al desierto y su alma estaba tan desesperada que ¡hasta deseo la muerte! Y es ahí donde nos preguntamos: ¿Cómo pudo pasarle esto a Elías? Una persona de Fe que decía que no llovería y no llovió, que oraba para que lloviese y así acontecía. Pero ahora, estaba desalentado y se sentía poca cosa, por los dichos y las amenazas de una mujer. El se quedó dormido. Pero Dios que nunca defrauda a sus hijos y le dice, por medio de un ángel algo sencillo, que se levante y que coma, (lo que nos hace notar que ni animo de comer tenía). Comió y bebió, según nos dice la Biblia, y volvió a dormirse. Pero volvió a decirle una segunda vez: "Levántate y come, porque largo camino te resta" ¡Hermano, Fortalécete en el poder de las fuerzas del Señor, por que aun largo camino tienes por delante y grandes cosas Dios ha dispuesto hacer con tu vida!

Entonces dice la palabra de Dios que comió y bebió y ya fortalecido con aquella comida camino cuarenta días hasta el monte de Dios y allí Elías Se metió en una cueva. Muchas veces como Elías simplemente nos metemos a la cueva.

"Y vino palabra de Jehová el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías? Él respondió: He sentido un vivo celo por Jehová de los ejércitos; por que los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y solo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida" Elías se desesperaba al ver la idolatría y la maldad que había en el pueblo. Algo interesante es que él pensaba que era el único que se sentía así.

Entonces Dios le dijo que saliera fuera de la cueva y subiera al monte. Trata de ver al Señor diciéndote: Sal de tu cueva y sube al monte. Y Nos dice la escritura que hubo un viento fuerte y un terremoto y detrás fuego; pero Jehová no estaba ni en el viento, ni en el terremoto, ni en el fuego. Pero tras el fuego, un silbo apacible y delicado. Y cuando Elías lo oyó cubrió su rostro porque Dios estaba allí. Entonces, Dios vuelve a hablarle y le da instrucciones. Afuera de la Cueva Dios espera para hablar a tu corazón, para encontrase contigo.

Y luego le dice: " Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron frente a Baal, y cuyas bocas no lo besaron". Dios le responde algo así como: tu que creías que eras el único, que estabas solo, que a nadie le pasa lo que te pasa a ti, yo te digo que aun quedan estos. Nunca pienses que estas solo, que a nadie le interesa lo que pasas, no pienses que a nadie le pasa lo mismo, por que no es cierto.

Ese deseo que hay en tu corazón, que piensas que nadie podría entender, tal vez es muy loco o arriesgado o simplemente distinto y piensas que te van a juzgar de "que te la crees" o tal vez no sabes como lo tomarán los demás, por eso te haz metido en una "cueva" y te has detenido. Pero déjame decirte que hay muchos como tú en distintas partes del mundo, por eso te aliento con esta palabra a que te "juegues" por Dios, y que no bajes los brazos frente a las circunstancias, sal de la cueva, por que hay mucho camino por delante, dice el Señor, así como le decía a Elías.

Bendiciones...
Yanina Di Natale
granejercito@Softhome.Net