Requisitos principales para estar en su Presencia
13 de Septiembre del 2002


Gran Ejercito - por Yanina Di Natale

¿Cuales son las verdades para consagrar mi vida a Dios? Debemos saber, que no existe consagración sin conocer la presencia de Dios y a esta como una realidad en nuestras vidas. Por que es allí donde nuestro ser es transformada. No es por nuestras fuerzas, sino que lo recibimos de él estando en su presencia.

Ahora si, vayamos a lo que necesitamos para estar en su presencia.

1. Anhelarla


"Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, asi clama por ti, oh Dios, el alma mía." Salmos 42:1
En primer lugar, necesitamos que esté ese deseo en nuestro corazón. Es decir, tener hambre y sed de estar con él, deseos de más profundidad de Dios. Decir como decía David: Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo.
Estar consientes que todo no se termina con haber recibido a Cristo, sino que ese es el comienzo. Hay una vida gloriosa, de victoria, de un conocimiento mayor del Dios que se dió por amor. Es decir salir del conformismo y la indiferencia. ¿Si hay más que Dios quiere hacer conmigo, si Dios quiere revelarse cada día mas, si quiere que seamos como Jesús, por que muchas veces estamos estáticos? Cuando esa desesperación por entrar en su presencia gloriosa comienza a ser real en nosotros, estamos a punto de pasar a una nueva dimensión en nuestra vida cristiana.


2. Saber cual es nuestra posición.

Si está en nosotros ese deseo, entonces, debemos tener en claro quienes somos en Cristo. La palabra de Dios nos dice que tenemos libre acceso al trono de la Gracia, a su misma presencia por la obra de Cristo (Hebreos 4:16). Cuando el Señor murió, el velo del templo (símbolo de separación) se rasgó en dos. Esto nos enseña que a partir de ese momento tenemos acceso a su presencia a entrar al lugar santísimo en el nombre de Jesús. El Señor a través de su muerte no solo nos dio salvación, sanidad, sino también, autoridad sobre las obras del mal y libre acceso para entrar a su presencia en donde podemos ser transformados a su imagen.
"Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor". 2 Corintos 3:18
Estar en su presencia, mirarle a él, buscar su rostro, que este se refleje en nosotros... nos va transformando, nos va llevando cada vez más a su voluntad, a ser mas semejantes a él.

3. La búsqueda perseverante

Conociendo esto y creyéndolo en nuestros corazones, debemos entonces, tomar la decisión de hacer de este anhelo y esta verdad, una búsqueda constante y perseverante. Sabiendo que el Señor dijo: "Pedid y se os dará; Buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Por que todo aquel que pide, recibe y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá." Mateo 7:7,8 Una vida que no se desanima ante las primeras dificultades, sino que cree a la palabra de Dios y no se detendrá hasta alcanzar las promesas del Señor que son verdad y son vida a los que en él confían. Así que, debemos perseverar... buscar...Bienaventurados los que tiene hambre y sed de Justicia, porque ellos serán saciados. Mateo 5:6


4. Una actitud de humillación.
Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados Isaías 57:15. Esto tiene que ver con tener un corazón que se humilla ante el Señor. Nos dice que el habita en la altura y la Santidad y con el quebrantado y humilde de Espíritu. ¿Qué paralelo hay entre la Altura y la santidad con el quebrantamiento y la humildad? La Santidad y el estar en la Presencia de Dios, no se alcanza con meritos propios y capacidades, sino que, a través de tener una actitud de humillación delante de él, una actitud de reconocimiento de su grandeza.

"Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios". Salmos 51:1

5. Nunca más serás igual.

El nos conoce mas que nadie, aun mas que nosotros mismos. Una vida consagrada y de Santidad se alcanza anhelando, buscando, teniendo confianza y humillados en la presencia de Dios. Por tus propios medios, puedes hacer muchas cosas buenas, pero el corazón transformado, ese del que Dios dijo que tenía David, solo se consigue cuando comenzamos a sumergirnos en el río de su presencia. Cada vez mas profundo, cada vez más hondo... Siempre hay mas de Dios para nuestras vidas. Hay cambio,
transformación, unción, renovación y una revelación más profunda de su gloria.

Recuerda: Dios no tiene límites. Ve por más... hoy es el tiempo.

Yanina Di Natale
granejercito@Softhome.Net